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Sakkara recibe el nombre de una pirámide
en forma escalonada. Es el emplazamiento de la necrópolis
principal de la ciudad de Menfis, en la ribera occidental
del Nilo, situada a unos treinta kilómetros de
El Cairo y 17 de la ciudad
de Giza. Estuvo en uso desde la Dinastía
I (aproximadamente 3100 adC) hasta época cristiana
(540).
Esta necrópolis, con ocho
kilómetros de superficie, es la más
extensa de todo Egipto. También es la más
importante desde el punto de vista histórico,
ya que allí están representadas todas
las principales dinastías, desde
la primera hasta las de las épocas ptolemaica
y persa.
El dios Sokar, de
que deriva el nombre de la localidad, frecuentemente
representado por el color verde y con cabeza de gavilán,
era el patrono de la necrópolis. Para entender
mejor el significado de esta original pirámide
hay que hablar antes de la mastaba, que en idioma arábico
significa “banco”. La mastaba
era la sepultura de los nobles y de los dignatarios
de corte. Era un rectángulo con paredes un poco
inclinadas. Zoser fue el primer soberano que confió
a un arquitecto la construcción de un gran monumento
funerario. En este caso el arquitecto de esta
obra fue Imhotep.
Con 62,50 m de altura,
esta pirámide fue originalmente revestida de
piedra lisa, de la que no ha quedado rastro alguno hoy
en día. Al lado de la pirámide pueden
verse los restos de la “Casa del Sur”,
de la que sólo quedan dos columnas
acanaladas, una anticipación de lo que serías
posteriormente las columnas dóricas.
Dentro de la necrópolis de Sakkara
destacan un gran número de mastabas, como la
de Nebet (V dinastía) basada
en una decoración insólita que adorna
la segunda cámara. Representa a la reina en persona
que se encuentra en el departamento reservado a mujeres,
olfateando una flor. También
cabe resaltar la mastaba del primer ministro Unefert
donde, en una de las paredes de la entrada,
está representado el ministro anciano que se
dirige hacia el interior de su sepultura. La mastada
de la princesa Idut consta de diez
habitaciones, de las que sólo cinco
están adornadas con decoraciones de particular
interés. Destaca una escena que representa a
dos escribas sentados mientras trabajan. El
artista nos demuestra aquí todos los
detalles, como las portaplumas, los tinteros y los dos
pinceles de repuesto que el escriba de la izquierda
lleva en la oreja.
En el mismo complejo de Sakkara
encontramos las tumbas de los faraones de la dinastía
I, los complejos funerarios de Dyeser (Zoser)
y Shepseskaf de la dinastía II, y el
Serapeum, lugar de enterramiento de los toros
sagrados Apis, entre otros monumentos.
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