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La tumba de Tut Ank Hamon es quizá
una de las maravillas arqueológicas
más espectaculares del mundo, un hallazgo
colosal que está rodeado de leyendas e historias
que se remontan a muchos siglos atrás. El descubrimiento
sería de tal importancia sobre todo por
la poca información que se tenía
de aquél joven faraón que reinó
durante seis años y dejó uno de los legados
artísticos y arquitectónicos de la
civilización egipcia más importantes
de todos los tiempos.
Howard Carte y Lord Carnavon descubrieron
el afamado Valle de los Reyes, en 1922,
empezando así una sucesión de apasionantes
investigaciones arqueológicas que persisten aún
hoy en día. En aquella época “viajar
a Egipto” representaba un turismo de lujo
que pocos podían permitirse. Muestras
de arte que iban desde el arte plástica y la
literatura eran los principales motivadores
para que los hombres de “cultura” se atrevieran
a realizar las aventuras más
importantes de la época.
Los primeros descubrimientos fueron
hechos en las antecámaras, que contenían
numerosos objetos nunca vistos y de un valor inapreciable:
cofres, jarrones, relicarios, ramos de flores y hojas,
camas, sillas, copas de alabastro con
forma de loto, carros con incrustaciones de oro y piedras
preciosas, y muchas otras maravillas.
Pero sin dudas el gran hallazgo fue
la tumba misma de Faraón niño, quien gobernó
bajo un corto reinado y siempre fue
un misterio para todos los investigadores. Los arqueólogos
quedaron admirados instantáneamente con la gran
arca dorada en forma de sepulcro, cuya cornisa soportaba
a las cobras sagradas. Alrededor del arca
las estatuas de las cuatro diosas tutelares de los muertos,
guardando el cofre canope, significativos
componentes en el ritual de la momificación.
Otras estatuas y objetos se repartían por la
estancia, como la figura del dios chacal Anubis, o del
propio faraón Tut Ankh Amon.
Fue el 28 de octubre cuando se levantó, por fin,
la tapa del ataúd que les mostraría el
rostro momificado del joven y misterioso faraón.
Son muchas las leyendas que hablan
sobre posibles maldiciones por haber profanado la tumba.
El mecenas del proyecto, Lord Carnavon,
falleció misteriosamente unos meses después
de haber descubierto la tumba. Además, conflictos
políticos sucedían en todo el país
enfrentándose sobre todo contra los gobiernos
occidentales. Los rumores fueron muchos, incluso se
habló de fatales accidente a los ayudantes egipcios
que colaboraron para abrir la tumba.
El misterio de la tumba de Tut Ankh
Amon sigue fascinando hoy en día a estudiosos
y fanáticos de la antigua civilización.
Son muchas las preguntas que todavía no se resuelven,
sobre todo el hecho de que el corto reinado del Faraón
haya sido uno de los más prolíferos siendo
éste muy joven el día en que murió.
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