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Muchas veces viajamos a diferentes
lugares del mundo para apreciar el esplendor
de la naturaleza y relajarnos con todo
tipo de paisajes que amenizan nuestras vacaciones. Pero
en otras oportunidades, nuestro interés pasa
por construcciones impresionantes (a veces increíbles)
en las que la mano del hombre tiene mucho que ver. Tal
es el caso del canal artificial de Suez, una colosal
obra arquitectónica que aún
hoy sorprende por su magnitud y estructura. Con una
historia que se remonta al año 1858, el canal
separa África de Asia y conecta el Mar Mediterráneo
con el mar Rojo recorriendo el territorio de
Egipto.
En su construcción participaron
más de un millón y medio de obreros egipcios
y en su inauguración importantes
personajes del mundo del arte se reunieron en sus aguas
para celebrar la apertura de un canal artificial que
era el orgullo de la civilización humana. Cuando
el primer barco navegó sus 163 kilómetros
de longitud, la obra había quedado realmente
terminada. Desde sus primeros pasos hasta nuestros días,
el canal recorrería todo tipo de caminos, sobre
todo desde lo político y lo económico.
Muchos gobiernos y empresas privadas
se hicieron con las acciones del canal y pujaron arduamente
por su control en numerosas oportunidades. Y es que
la importancia estratégica del canal residía
en que ahora se podía evitar el gran viaje que
suponía rodear el continente africano para comerciar
con Asia.
Uno de los mejores lugares para empezar
a apreciar la obra del canal de Suez es la hermosa
ciudad de Port Said, sobre el Mar Mediterráneo.
Es el puerto de acceso, donde desde la apertura del
canal, las embarcaciones se abastecen
y donde los marineros descansan. La ciudad, que posee
medio millón de habitantes,
mantiene sus costumbres comerciales y posee una estructura
humilde pero muy propicia para el turismo.
Ismailía, hacia la mitad del
recorrido en dirección al Mar Rojo, es otro puerto
que tiene su encanto particular. Allí
encontrarán todo tipo de mercadillos que tienen
su razón de ser sobre todo por el comercio que
nacía por aquellas épocas en que el canal
comenzaba a funcionar. De dimensiones pequeñas,
la ciudad invita a dar paseos y apreciar una estética
antigua y hermosa.
Llegando al final, en el Mar
Rojo,se encuentra la inolvidable Suez, el puerto
más importante del canal. Sufriendo avatares
políticos y económicos desde la construcción
del canal, la ciudad perdió y recuperó
su esplendor en muchas oportunidades. Directamente relacionada
a la prosperidad del canal, Suez se
mantiene hoy en día como una ciudad cosmopolita
donde el visitante podrá encontrar una buena
estructura hotelera y gastronómica. A la vez,
desde Suez podrán apreciar el
golfo que desemboca del canal, a través de numerosos
miradores y paseos concertados previamente.
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