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El templo de Edfú, ubicado en
la ciudad que le da el mismo nombre, está consagrado
al Dios Horus, y por sus grandes dimensiones es, tras
el Karnac, el segundo templo de Egipto.
El templo de Edfú mide 137 m de largo y tiene
un pilón de 36 m de alto por
79 m de frente. El templo de Edfú fue
comenzado el año 237 a. C. por Ptolomeo III Evérgetes
I.
En la entrada se observan dos grandes
estatuas de granito negro, que representan al dios Horus
en forma de halcón, que es su significado. En
el interior del santuario hay un tabernáculo
de granito gris, que es un monolito de 4 m de alto,
todavía, hoy, en buen estado de conservación,
que fue construido el 360 a. J.C.
El patio es muy espacioso y contiene
columnas a los lados. Los capiteles son diferentes entre
sí pero iguales a los simétricos respecto
de la entrada y llevan muchos motivos y símbolos.
En la parte exterior, en el corredor, entre el templo
y el recinto amurallado, hay gran cantidad de inscripciones
de diferentes temas religiosos o alegóricos a
la construcción del templo, además de
un nilómetro. El Mamisi se encuentra
en muy mal estado y está decorado con escenas
en torno al nacimiento del dios al que está dedicado
el templo; Horus.
Una sala hipóstila de 18 columnas
se añadió al sur, así como unas
puertas, en 57 a. d.C. quedando el
templo concluido. Si bien el templo está completo,
las dependencias anexas como el lago sagrado, cocinas,
almacenes, oficinas, el lugar de los halcones
y otras dependencias fueron absorbidas por la ciudad.
La luz y las sombras
destacan a lo largo de todo el templo. Así, en
algunas estancias del templo no hay prácticamente
luz, mientras que en otros puntos la luz llega a través
de las aberturas que existen entre las columnas, por
las rendijas del techo o en el ángulo
que forman el techo y el muro. Progresivamente, se va
de la luz a la sombra, recibiendo el santuario la iluminación
sólo desde el eje. El sol tamizado
penetra entre las columnas e ilumina de forma indirecta,
un hecho que gustaba a los arquitectos reales de la
época, ya que con ello conseguían un efecto
íntimo y sobrenatural.
El templo se halla en la ciudad egipcia
de Edfu, que se ubica en la ribera occidental del río
Nilo, en un amplio valle, lugar óptimo para el
asentamiento humano por quedar a salvo de las anuales
inundaciones del Nilo. Tiene cerca de 50.000
habitantes y está situada a unos
90 km al sur de Luxor.
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